Deportes en RD: Medicina Preventiva y Bienestar

República Dominicana: deportes y vida activa como medicina preventiva

La República Dominicana es una nación con intensa vocación deportiva y una cultura física presente en barrios, pueblos y ciudades. Más allá del espectáculo y la competencia, el deporte y la actividad física cotidiana funcionan como herramientas potentes de prevención de enfermedades crónicas, mejora del bienestar mental y cohesión social.

Panorama de salud y la imperiosa necesidad de medidas preventivas

El país enfrenta, como muchas naciones de la región, una transición epidemiológica: descenso relativo de enfermedades infecciosas y aumento de enfermedades no transmisibles (enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión, algunos tipos de cáncer). Estas condiciones están fuertemente vinculadas a sedentarismo, mala alimentación y cambios en los estilos de vida. Diversos estudios y reportes nacionales e internacionales indican un aumento de sobrepeso y obesidad en adultos y población infantil en las últimas décadas, lo que eleva la carga económica y social del sistema de salud. Frente a este escenario, la actividad física regular se posiciona como una medida de prevención coste-efectiva.

Beneficios de la actividad física como medicina preventiva

  • Prevención cardiovascular: actividad aeróbica reduce riesgo de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular y mortalidad prematura.
  • Control metabólico: mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a prevenir y controlar la diabetes tipo 2 y contribuye al manejo del peso corporal.
  • Salud mental: disminuye síntomas de ansiedad y depresión, mejora el sueño y refuerza la autoestima.
  • Salud ósea y muscular: actividades de fuerza y carga reducen riesgo de osteoporosis y sarcopenia en adultos mayores.
  • Beneficios sociales: fomenta redes comunitarias, reduce conductas de riesgo en jóvenes y promueve inclusión.

Deportes populares y su potencial preventivo

  • Béisbol: Esta disciplina, considerada el pasatiempo nacional, cuenta con centros de formación distribuidos por todo el país. Además de la preparación para el ámbito profesional, las sesiones de práctica inculcan valores como la constancia, la colaboración y la práctica constante de ejercicio físico desde temprana edad.
  • Atletismo: Atletas dominicanos han logrado destacadas posiciones en competencias globales; esta disciplina es de fácil acceso, económicamente viable y sumamente efectiva para optimizar la capacidad cardiovascular.
  • Boxeo y lucha: Estas prácticas deportivas, arraigadas en comunidades y asociaciones, proporcionan un entrenamiento riguroso que potencia la aptitud aeróbica y la potencia muscular, al mismo tiempo que abren caminos para el progreso social.
  • Voleibol y baloncesto: Estas disciplinas de equipo, presentes en instituciones educativas y ligas comunitarias, impulsan una notable participación femenina y consolidan estilos de vida dinámicos entre los jóvenes.
  • Deportes acuáticos y actividades al aire libre: El surf, el kayak y las caminatas en áreas costeras y montañosas aprovechan el clima tropical para incentivar la actividad física y un turismo beneficioso para la salud.

Ejemplos y situaciones de repercusión

  • Deportistas como modelos a seguir: Personalidades destacadas del ámbito deportivo que han logrado reconocimientos internacionales motivan a las nuevas generaciones a involucrarse en actividades físicas y a adoptar estilos de vida beneficiosos, lo que incrementa la necesidad de instalaciones y proyectos comunitarios.
  • Centros de entrenamiento y desarrollo juvenil: Las escuelas de béisbol y las asociaciones de atletismo no solo se dedican a la preparación de deportistas; también funcionan como entornos para el aprendizaje, la alimentación adecuada y la prevención de comportamientos perjudiciales.
  • Competiciones y eventos deportivos locales: Las pruebas de 5 kilómetros, los maratones y las marchas multitudinarias vinculan el ejercicio físico con iniciativas de salud pública, atrayendo la participación de personas de todas las edades.
  • Espacios verdes con equipamiento y carriles bici: Los programas municipales que instalan aparatos de ejercicio al aire libre y vías seguras fomentan la actividad física diaria entre los residentes y disminuyen los obstáculos para su acceso.

Obstáculos que restringen la aplicación del ejercicio como medida de prevención sanitaria

  • Infraestructura insuficiente: falta de áreas deportivas públicas en muchas comunidades, especialmente en zonas rurales y barrios periurbanos.
  • Seguridad: percepción de inseguridad en espacios públicos que disuade la actividad al aire libre, sobre todo entre mujeres y adultos mayores.
  • Desigualdades: brechas de género y socioeconómicas en acceso a programas deportivos organizados.
  • Continuidad programática: ausencia de políticas sostenibles que integren deporte, salud y educación de manera transversal y con evaluaciones periódicas.

Tácticas efectivas para fortalecer la prevención a través de la actividad física

  • Para personas: Se recomienda dedicar entre 150 y 300 minutos semanales a ejercicio aeróbico de intensidad moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad intensa, complementado con entrenamiento de fuerza dos veces por semana; incluir paseos, usar escaleras y participar en actividades recreativas con la familia.
  • Para grupos familiares y centros educativos: Fomentar juegos dinámicos en el ámbito escolar, recreos activos, actividades extracurriculares y establecer límites al tiempo de inactividad frente a dispositivos electrónicos.
  • Para colectividades: Desarrollar iniciativas de caminatas grupales, competiciones deportivas vecinales inclusivas, asegurar el buen estado de los espacios verdes y promover actividades que involucren a distintas generaciones.
  • Para organizaciones y entornos laborales: Implementar descansos activos, incentivar el desplazamiento activo (como ir en bicicleta o a pie) y establecer colaboraciones con gimnasios o profesionales del entrenamiento para ofrecer programas de prevención.
  • Para gobiernos y diseñadores de políticas: Incorporar objetivos de ejercicio físico en los planes de salud pública, destinar recursos a infraestructuras seguras (como carriles bici y parques), respaldar la formación de educadores y preparadores físicos, y supervisar los indicadores de actividad y bienestar de la población.

Métricas y valoración

Para evaluar el efecto y perfeccionar las acciones, resulta beneficioso supervisar:

  • El porcentaje de individuos que cumplen con los niveles de actividad física aconsejados según su grupo etario.
  • La incidencia de exceso de peso, obesidad y diabetes en la población infantil y adulta.
  • La implicación de los estudiantes en las clases de educación física y en las actividades deportivas extracurriculares.
  • La disponibilidad de áreas de esparcimiento por residente y la utilización de las vías para bicicletas.
  • Los gastos en salud vinculados a las enfermedades no transmisibles y su variación después de las intervenciones.

Impacto económico y social

Invertir en vida activa reduce gastos médicos a mediano y largo plazo por menores tasas de hospitalización y complicaciones crónicas. Además, el deporte genera empleo (entrenadores, gestión de eventos, turismo deportivo) y promueve la imagen internacional del país. En barrios, los programas deportivos pueden disminuir la violencia, mejorar la convivencia y ofrecer rutas de movilidad social para jóvenes con talento.

Recomendaciones concretas para poner en marcha

  • Implementar iniciativas a nivel nacional que conecten la actividad física con la prevención, basándose en datos y comunicaciones pertinentes a cada cultura.
  • Potenciar la asignatura de educación física en las escuelas mediante la provisión de materiales y la capacitación de profesores, asegurando la participación de todos y la igualdad entre géneros.
  • Fomentar la colaboración entre el sector público y privado para la edificación y el mantenimiento de espacios recreativos, canchas y centros deportivos comunitarios.
  • Establecer una red de proyectos locales (asociaciones deportivas, congregaciones religiosas, centros vecinales) que brinden opciones de entretenimiento sin costo o a precios accesibles.
  • Evaluar los logros a través de sistemas de salud pública que registren el nivel de ejercicio y los principales parámetros de bienestar.

La República Dominicana cuenta con activos culturales y naturales —pasión por el deporte, talento juvenil y escenarios costeros y montañosos— que pueden transformarse en poderosas palancas de prevención. Hacer del movimiento y el deporte una política pública y una práctica cotidiana no solo protegerá la salud física, sino que reforzará la cohesión social, creará oportunidades económicas y elevará la calidad de vida de generaciones presentes y futuras.

By Aryanys Fuenmayor

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